Dias de zozobra
Artículo publicado hoy en el Diario Ideal, edición de Jaén, página 27
DIAS DE ZOZOBRA
Llega, hoy, el tiempo del Adviento, esas
cuatro semanas preparatorias a la conmemoración del Nacimiento de Nuestros
Señor Jesucristo, que los católicos nos damos como espacio de esperanza y
alegría previas a la Navidad, la fecha central de la historia humana.
Dentro de esta historia hemos celebrado el
misterio del nacimiento del Señor en diferentes actitudes, etapas,
circunstancias y modos que la propia humanidad ha ido añadiendo a la fiesta
familiar y cristiana a la que nos preparamos. Hemos pasado Navidades en guerra,
en paz, en expectativas, en construcción de nuevos tiempos…pero nunca hemos
pasado un tiempo de incertidumbre y zozobra como la actual.
Las estadísticas nos demuestran que los votantes
españoles acudimos a la última cita con las urnas altamente preocupados por
nuestro futuro más inmediato. Los resultados arrojaron un revuelto panorama
endiablado, del que no hemos salido, porque algunos se han empeñado en sacar un
gobierno formado por todos los enemigos de la unidad de España, como un bien
moral a mantener según la doctrina de los obispos españoles.
Este estado de necesidad ha llevado al Centro de
Investigaciones Sociológicas a confesar que más del setenta y seis de los
españoles no desea, ni confía en el conductor de la operación de blanquear a
los condenados por la Justicia en suaves corderitos como el de Norit. Lo que no es posible, no es tolerable, lo que
metafísicamente es inviable es doblemente imposible.
Las gentes, andan preocupadas y viven al día.
Basta poner los ojos hacia atrás para hacer el conteo de los millones
consumidos el pasado viernes, fecha muy consumista, exportada desde el otro
lado del Atlántico, que conduce a los españoles a tirar y derrochar en
caprichos o necesidades, depende de cada uno.
Ante los anuncios de las altas tributaciones
anunciada por ese gobierno non nato, pero que asusta a muchos, los despachos de
abogados especialistas en temas hacendísticos, están a rebosar para ver el modo
legal, que nadie le meta el diente a sus legítimas
propiedades en bienes muebles o inmuebles. Algo lógico, cuando se está viviendo
unos días de zozobra e incertidumbre como los de ahora mismo.
Cierto día, Jesús dormía en la barca de sus
discípulos, se presentó un tormentón, la nave parecía
hundirse en el mar de Galilea, sus amigos lo despertaron a voces sospechando
que se perderían tragados por las olas y los elementos atmosféricos. Jesús
puesto de pie, increpó al mar para que enmudeciera como así ocurrió.
Este tiempo de Adviento, seguramente, nos los
pone el Señor delante para que vivamos estos días en mejores momentos de fe
ante la oración al Niño Jesús que llega humilde y sencillo en el portal de
Belén, pues la presente sociedad ha prostituido el ciclo navideño mezclándolo
con las cenas, las comilonas y regalos inútiles. No viene mal este tiempo de
incertidumbre y zozobra para que valoremos lo esencial que es Cristo que nace,
antes que las fiestas que amargan.
Tomás de la Torre Lendínez
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